SDS VENEZUELA


La Sociedad del Divino Salvador recibió de su Fundador, el Padre Francisco Jordán, la tarea de no descansar hasta que todos los seres humanos conozcan, acepten y amen a Cristo. Los Salvatorianos están llamados a proclamar la Buena Nueva de la salvación a todos, sin distinción. Esto significa que están llamados a abrir y buscar sin cesar nuevos horizontes, incluso geográficos, para difundir y proclamar la bondad y el amor de Cristo.


La idea de visitar Caracas para estudiar las perspectivas, la oportunidad y la necesidad de fundar en Venezuela surgió el 10 de agosto de 1956 a raíz de que en Colombia ya estaban bien radicados los Salvatorianos. Tenían varias parroquias. Trabajaban en varias ciudades, había varios seminaristas colombianos, padres jóvenes y perspectivas de seguir creciendo. Es aquí cuando surge la siguiente pregunta: ¿Será mejor fundar dentro del Colombia otra misión, o será mejor fundar en otro país latinoamericano donde haya gran necesidad de misioneros?.


Dice textualmente el primer documento escrito que se refiere la fundación en Venezuela: "Sobre lo tocante a una nueva fundación en Colombia quisiera exponer al Generalato la idea de si no sería mejor fundar en otro país de habla española, suramericano. No se sabe nunca lo que pueda pasar en Colombia. Por eso sería quizás bueno si tuviéramos una casa también en otro lugar estratégico. Caracas no estaría lejos de aquí, una ciudad con más de un millón de habitantes, y con poco clero.”


Luego de este primer documento pasaron muchas dificultades, soluciones, cambios de personal, como también se vivio La caída de Pérez Jiménez y muchas noticias negativas y positivas sobre fundar en Venezuela, pero nada detuvo que SDS Venezuela se fundara y la misma se dio en el año 1957.


Hoy hace 61 años que los Salvatorianos llegaron a Venezuela, donde ahora están presentes en tres lugares: Caracas, San Félix y Mérida. En Caracas tienen una larga historia de apostolados sociales, especialmente en Catia. Allí, se han fundado cuatro escuelas, un dispensario con una clínica móvil y dos casas hogar para niños.


Uno de los éxitos salvatorianos en Catia es La Constancia, una escuela primaria y secundaria completamente equipada, con un salón multiusos, un campo de deporte y laboratorios. Las dos casas hogar – hogares de acogida para los niños de la calle y los jóvenes abandonados de Catia – se abrieron hace más de diez años. En El Encuentro se alberga a niños de 4 a 14 años, mientras que El Timón es para los que tienen de 15 a 21 años. En total, las dos casas salvatorianas son un refugio seguro para casi 30 menores y adolescentes.


En los últimos años, han iniciado un proyecto artístico y cultural en los locales de la Iglesia del Santo Cristo del mismo barrio de chabolas de Catia. El P. Luis Domingo Díaz lo dirige con éxito, organizando talleres artísticos, culturales y deportivos para los niños y niñas que viven en esta zona de Caracas, terriblemente pobre y con una altísima densidad de población. Así, estos niños y niñas marginados pueden cultivar sus intereses personales y desarrollar su potencial. Las diferentes actividades que se ofrecen regularmente – música, baile, dibujo, teatro, fútbol y voleibol – aportan estructura a la vida de los niños/as, les mantienen fuera de las calles y les ayudan a reforzar su autoestima, la confianza en sí mismos y la disciplina. La oportunidad de realizar y disfrutar estas actividades, de vivir momentos de alegría y compañerismo, ya ha inspirado a muchos niños/as, que ahora son conscientes de su talento y han empezado a poner estas nuevas habilidades al servicio de su comunidad.


Como en toda iniciativa social, los recursos humanos y financieros son clave. Este proyecto artístico y cultural cuenta con la generosidad de las Hermanas Misioneras de San Pedro Claver y sus benefactores, que concedieron una beca a través de SOFIA, así como con la oficina salvatoriana de misiones de Austria, que consiguió la financiación restante. No obstante, ninguna actividad sería posible sin la dedicación de la comunidad salvatoriana o el compromiso y la inspiración de los formadores, varios jóvenes con talento del propio barrio de Catia.


El proyecto ha resultado ser una hermosa vía de evangelización a través del arte

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