Familia Salvatoriana

Se ha difundido el término Familia Salvatoriana para definir el conjunto de Religiosos, Religiosas y Laicos Salvatorianos, las tres ramas como solemos denominar. Pero antes de explicarlo, respondo a lo siguiente: Los familiares de los Salvatorianos, por ese mismo hecho ¿son ya Laicos Salvatorianos o pertenecen a la Familia Salvatoriana? Claramente no. De igual manera que no todos mis familiares pertenecen a la posible empresa que yo haya fundado y registrado y que por ejemplo fabricara raquetas para matar zancudos. Si queremos entender el concepto de familia en el sentido lato, naturalmente que no se trata de excluir a nadie, pues hay familias en las que hasta los primos terceros y cuartos son bien tenidos en cuenta. Pero en el sentido estricto y definido de nuestros documentos, el término técnico de “Familia Salvatoriana” no depende de la interpretación de tal o cual miembro, por eso aclaro que se aplica única y exclusivamente al conjunto de los “religiosos”, “religiosas” y “laicos” Salvatorianos.

Laicos Salvatorianos

Hombres y mujeres (aquí no entro en las edades, pues ya Jordán trabajaba con jóvenes y se dirigía a los niños encomendándoles responsabilidades), casados, sin casar, permaneciendo en su estado y obligaciones familiares, que entusiasmados por el carisma que recibió el P. Jordán para toda la Iglesia, lo conocen a fondo (encuentros, reuniones periódicas, retiros…), lo viven y difunden, y se asocian con otros laicos por medio de una asociación con sus propios estatutos, responsabilidades, compromisos o votos laicales, y todo ello de cara a la MISIÓN común de “anunciar al Salvador con todos los medios que la caridad de Cristo inspira”. Ciertamente inseparable del carisma recibido por el P. Jordán es que los laicos deben ser evangelizadores, activos en la iglesia, organizándose para ser más efectivos.


En concreto, la práctica de al menos estos dos últimos decenios en bastantes países y provincias religiosas, es que religiosos y religiosas (con frecuencia en conjunto) han invitado a laicos a conocer el carisma de Jordán, entendiendo que se trata de un tesoro para toda la Iglesia y no algo a conservar en un baúl, y tras un periodo de caminar juntos, compartir experiencias, profundizar en documentos… buen número de laicos han decidido integrarse en la “Comunidad Internacional del Divino Salvador”, tras elaborar sus estatutos, definir las etapas de formación a seguir o los compromisos apostólicos individuales y sobre todo comunitarios a asumir. Y así se cuenta actualmente con Laicos Salvatorianos en más de 20 países y con religiosos o religiosas en unos 40. Por eso los últimos Capítulos Generales no solo han insistido, sino que han puesto como obligatorio el fomentar esta rama de los laicos, conscientes de que sin ella los religiosos y/o religiosas no estamos completos, y nuestra acción es más pobre a la hora de misionar.


La experiencia muestra que los Laicos Salvatorianos, según van conociendo el carisma de Jordán, cada vez se entusiasman más por una acción apostólica y social comunitaria, y por profundizar en ese espíritu que puede alimentar la propia espiritualidad y la comunitaria.


Termino como comencé. El ser Laico Salvatoriano no es excluyente, sino incluyente. Todo cristiano que lo desee puede dar los pasos apropiados para formar parte de la “Comunidad Internacional del Divino Salvador” y poner de esta forma sus fuerzas al servicio del anuncio de la Buena Nueva de Jesús. No es sin embargo una obligación, y puedes seguir perteneciendo a tu grupo juvenil de siempre, o a algún otro grupo organizado y colaborar o no con los Salvatorianos. Ni es de recibo en la Iglesia, que por el hecho de pertenecer uno por ejemplo a la Legión de María o incluso a la Acción Católica… piense que todos deban pertenecer a ese grupo, dirigir u organizar ellos al resto de los grupos y sobre todo si pensaran que los demás no sirven. “Mutatis mudandae”, aplíquese esto también, desde este mismo instante, al grupo de los Laicos Salvatorianos.