NACIMIENTO DE LA SOCIEDAD DEL DIVINO SALVADOR

El 14 de agosto regresó Juan Bautista de una peregrinación a Tierra Santa, ya en Roma y poco tiempo después se estaba entrevistando con obispos y cardenales para plantearles las ideas de fundación. El 6 de septiembre se entrevista con el Papa León XIII «para tratar de la fundación de la Sociedad» , tal y como él mismo apunta en su Diario Espiritual.


Muchas dudas rondaban en su interior, pero la determinación de fundar era firme, tal y como se podrá profundizar posteriormente en este trabajo.


Así comienza a unir esfuerzos, contactar personas interesadas, escribir sus ideas de fundación de una manera más clara y contacta clérigos y laicos para comenzar de lleno con la fundación.


Pero será el 8 de diciembre de 1881, cuando harán votos privados los sacerdotes Jordan, Lüthen y von Leonardi. Así comenzaba oficialmente el primer grado de la Sociedad Apostólica Instructiva. Para ese momento ya se habían comenzado a publicar las revistas Il Monitore Romano (desde abril de 1881), Der Missionär (desde septiembre de 1881), ambos órganos de comunicación de la SAI, el primero en italiano y el segundo en alemán; también existía un suplemento para niños llamado L’Amico dei Fanciulli (desde abril de 1881), y se habían realizado contactos con los obispos italianos explicando el sentido de la nueva fundación.


Pero las cosas no fueron fáciles para el joven fundador. La idea de una fundación donde laicos, religiosos y clérigos, hombres y mujeres, convergieran en una misma sociedad, daba la impresión a algunos miembros de la jerarquía romana de ser una iglesia dentro de la Iglesia.


Así surgieron los procesos que llevaron a la transformación de la SAI en la Sociedad Católica Instructiva (SCI), para concluir finalmente con el nombre de Sociedad del Divino Salvador. Pero los cambios no fueron únicamente de nombre, sino también fueron estructurales: de diversos grados se formaron órdenes correspondientes a los estados de vida religiosos masculino y femenino, y el estado de vida laical.


El padre Jordán dedicó en adelante todos sus esfuerzos a la constitución de las ramas religiosas masculina y femenina. Luego de un primer intento de fundación con Amalia Streitel, de la cual tuvo que separarse, quedó finalmente establecida la segunda orden con Teresa Wüllenweber.


Para poder seguir adelante con la Sociedad, en marzo de 1883 se transforman los grados propuestos originalmente por órdenes religiosas. Por ello Juan Bautista Jordán toma el nombre religioso de Juan María Francisco de la Cruz, modificándolo posteriormente a Francisco María de la Cruz.


Ante la situación e incomprensión de algunos, tuvo que enfrentar el P. Jordán distintos frentes de batalla: el aspecto económico de una fundación que comienza, la organización de los medios impresos de la Sociedad, la promoción de las vocaciones y la formación de las mismas, la búsqueda de aprobación eclesial de la obra, acusaciones y difamaciones de diversa índole, entre otros. Esto le llevó a hablar en una de sus charlas a los cohermanos del Colegio Mariano Romano sobre los cuatro cálices ofrecidos a beber por Nuestro Señor Jesucristo a sus seguidores, siendo el más fuerte y amargo aquél que surge «cuando se ponen obstáculos en nuestro camino por parte de los mismos que fueron designados por Dios para protegernos y ayudarnos, y aún por parte de la autoridad eclesiástica» . En la cita anterior se encuentra reflejada la profundidad de la fe y confianza en Dios, así como el espíritu de lucha frente a las contradicciones que vivió durante largos años Jordán.


Pero junto con los sufrimientos, el Padre Francisco María de la Cruz también vio crecer a la Sociedad. El 17 de enero de 1890 se despedía a los primeros misioneros hacia tierras asiáticas, Assam. No fue una fundación exenta de dificultades, sin embargo fue la primera de muchas: Tívoli, Viena, Lochau, Estados Unidos de Norteamérica, Ecuador, Suiza, Rumania, Colombia y muchos lugares que continuaron a lo largo de la historia .


En 1894 la Santa Sede nombra al Padre Antonio Intreccialagli, de la Orden de los Carmelitas Descalzos, como visitador apostólico de la Sociedad. Se levantaban numerosas acusaciones contra Jordán por su supuesta imprudencia, sus deseos de fundación, malas finanzas y el espíritu de sacrificio que exigía a los miembros de la Sociedad . Esta visitación la vio Jordán ciertamente como un signo de desconfianza de las autoridades eclesiásticas, pero también como una oportunidad para facilitar el camino para la aprobación definitiva de la Sociedad. Ciertamente, el visitador tenía sus reservas sobre algunos aspectos del fundador y su obra, sin embargo, fue gran defensor de ambos, tal y como lo apunta el P. Pfeiffer, citando palabras del mismo P. Antonio: «Se ataca a Jordán en todas las circunstancias, incluso en lo referente a sus propias virtudes, alegando que es altivo y que se busca a sí mismo. Pero en este as-pecto siempre le he protegido» . La visitación duró más de 20 años, hasta poco tiempo antes de la aprobación definitiva de la Sociedad el 8 de marzo de 1911.


Los Salvatorianos desde entonces, siguiendo el espíritu del fundador, el Padre Francisco Maria de la Cruz Jordán se ven impulsados a dar a conocer al Divino Salvador por todos los medios que la caridad inspira, llegando a donde la Iglesia les necesite.